En el trayecto de la duda hasta que tomé cierta decisión, me dí cuenta de dos cosas. Que tenía que enfrentar a aquello de lo que estaba escapando. De lo primero que alejaba de mí, era la excusa de que me hijo no me iba a dejar vender o trabajar; creyendo que sería una interrupción. Cuando en realidad, uno de los principales motivos por el cual quiero dejar de depender de un horario laboral es por estar con él. Así que, se me vino la pregunta, "¿Por qué es que me digo; mi hijo no me va a dejar atender, no me va a dejar vender o no me va a dejar planchar?" Cuando ni siquiera lo he intentado. Cuando mi objetivo en realidad, es eso mismo de lo que estoy escapando. Intentar es el primer paso. Y si en caso la situación se pone en mi contra, pues, tengo que forzar a la misma para que se ponga a mi favor. De esa manera, lograré lo que quiero. Y segundo, el intentar si o si. Así esté cansado, enfermo, molesto, alegre, no importa el momento. Hacerlo si o si. Me dije, "¿Y si no ven...